¿Por qué el Día Internacional de la Paz es tan significativo?

¿Por qué el Día Internacional de la Paz es tan significativo?

5 datos que muestran por qué el Día Internacional de la Paz es tan significativo para Colombia

La Organización de las Naciones Unidas estableció en 1981 que cada 21 de septiembre se celebraría el Día Internacional de la paz. La fecha coincidió este año, justamente, con el discurso del presidente Juan Manuel Santos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que le dijo al mundo que la guerra en Colombia había terminado.

La conmemoración del Día Internacional de la Paz es significativa para los colombianos porque, como sostuvo el mandatario, se ha conseguido un acuerdo de paz que pone fin al conflicto armado más antiguo del hemisferio occidental y que implica para Colombia el cese de hostilidades con las Farc, el principal actor armado ilegal que mantuvo una guerra activa por medio siglo.

El logro oficializado hoy ante los líderes del mundo, es sobre todo una victoria para la sociedad colombiana. A lo largo de estas décadas hubo varios intentos fallidos de conseguir la paz con dicha guerrilla, y la desesperanza se incrementaba con el recrudecimiento de la guerra, que dejó millones de víctimas a lo largo del país. 

Sin embargo, como muestran los datos del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, la sociedad civil perseveró en creer que una salida negociada al conflicto era posible, apoyó mayoritariamente el Proceso de Paz y manifiesta actitudes a favor de la reconciliación, reconocimiento y el perdón con quienes estén dispuestos a abandonar las armas. Estos cinco datos comprobarían que los colombianos, sobre muchos otros pueblos en el mundo, tienen motivos para celebrar el Día Internacional de la Paz.

1- Los colombianos prefirieron una solución negociada al conflicto armado

Como muestra de que los colombianos han buscado la paz y han procurado que este escenario sea el que domine en el país es que, históricamente, los ciudadanos han preferido que la vía negociada sea la que consiga la solución al conflicto armado que los había afectado por décadas. 

Los datos del Barómetro de las Américas-LAPOP lo constatan. Desde 2010, más de la mitad de los colombianos han manifestado apoyar una salida negociada al conflicto con la guerrilla, y en 2015, al hacer esta pregunta entre ciudadanos que habitan en zonas de consolidación territorial, es decir en las regiones que han vivido en carne propia la guerra, el apoyo a conseguir una acuerdo por vía del diálogo superó el 77%. 

(GRÁFICA 1) Comparativo histórico entre colombianos que han manifestado apoyar una salida negociada al conflicto armado:

 

La otra opción por la que ha indagado a los colombianos es la salida militar. Sin embargo menos del 37% de ciudadanos, desde 2004, han manifestado apoyar dicha medida. Es más, en zonas de consolidación (2015) sólo el 13% dijo estar de acuerdo con acabar el conflicto a través de las armas. 

2- Los colombianos nunca rindieron sus esperanzas y apoyaron el Proceso de paz

En el Día Internacional de la Paz Colombia le mostró al mundo que fue capaz de conseguir acabar una guerra por vía negociada. Fueron casi cuatro años de diálogos con las Farc, en un trayecto con numerosos inconvenientes que muchas veces hicieron pensar que fracasaría el proceso, como sucedió en etapas anteriores en las últimas décadas. 

Sin embargo, y pese a la desconfianza histórica, el apoyo al Proceso de Paz fue superior al 53% desde 2013, y escaló al 65% en 2015, dentro de las regiones más golpeadas por la guerra. 

Entonces más de la mitad de colombianos estuvo de acuerdo con que el Proceso de Paz fuese el camino que consiguiera terminar con el conflicto con las Farc. En regiones como el Caribe, la oriental, el Pacífico e incluso en Bogotá, el apoyo manifestado a los Diálogos de Cuba también osciló entre el 53% y 67%. 

(Gráfica 2): Apoyo al Proceso de Paz, comparativo histórico y visto por regiones:

 

 

 

3- Hay una potencial voluntad de perdón y reconciliación nacional

El conflicto armado en Colombia, de acuerdo con el Registro Único de Víctimas, ha dejado en el país más de 8 millones de colombianos afectados por los estragos de la guerra. La cifra es impresionante pues equivaldría a la población de países como Austria, Suiza o Israel, y el número de desplazados, estimado en 6.8 millones, se asemeja a pretender desarraigar a todos los habitantes de Paraguay. 

En un panorama así, se creería que el perdón y reconciliación es un escenario poco probable entre los colombianos. Sin embargo el Barómetro de las Américas-LAPOP deja ver que los colombianos, además de querer un país en paz, están potencialmente dispuestos de reconciliarse. 

En 2014, la más reciente encuesta nacional del Barómetro, el 47% de los colombianos dijo creer que sí era posible el perdón y reconciliación con las Farc, que es el principal actor armado ilegal y uno de los mayores victimarios en el conflicto interno del país. En las zonas más golpeadas por la guerra, los resultados de 2015 reflejan que dicha percepción la expresa el 49% de los ciudadanos. 

Resulta interesante también abordar que tanto víctimas como no víctimas suelen expresar amplias esperanzas sobre un eventual escenario de reconciliación con los victimarios, en especial las Farc. Entre 2004 y 2008, tanto colombianos que habían perdido familiares por causa de la guerra, como quienes no experimentaron esa tragedia, veían posible el perdón y la reconciliación con las Farc en un rango entre el 57% y el 65%. 

Gráfica 3: Comparativo histórico entre víctimas y no víctimas del conflicto, sobre sus percepciones de un posible perdón y reconciliación con las Farc:

En la gráfica 5 también cabe resaltar que las actitudes hacia el perdón y la reconciliación disminuyeron en especial durante el primer año en que avanzaba el proceso de paz, cuando un escenario de posconflicto era más probable. En 2014 y 2015 la opinión de quienes consideraban posible el perdón y reconciliación con las Farc se fue recuperando poco a poco.

4- Hay disposición creciente para convivir con quienes abandonen la guerra

Otra actitud hacia la reconciliación que ha estado presente en los análisis del Barómetro de las Américas-LAPOP es la posibilidad de reconocimiento del victimario o del sujeto que estuvo en armas y decide reincorporarse a la vida civil. A los colombianos se les ha preguntado si tendrían problema o no con tener a un eventual desmovilizado como su vecino. En 2013 y 2014 el 49% de ciudadanos en todo el país manifestaron que no tendrían problema con ello. En 2015, cuando se consultó lo mismo entre colombianos que viven en las regiones más afectadas por la guerra, la aceptación a convivir con un desmovilizado creció al 57%.

De igual forma, más de la mitad de colombianos en 2014 y 2015 manifestaron estar dispuestos a aceptar a un desmovilizado como compañero de trabajo; generalmente hay un poco más de aprobación en compartir espacio laboral con una mujer desmovilizada que con un hombre desmovilizado, e incluso hay mayor disposición para convivir en un espacio laboral con alguien que dejó las armas entre los ciudadanos en todo el país, incluyendo las grandes ciudades. 

Gráfica 4: Comparativos en actitudes hacia la reconciliación: tener a un desmovilizado como vecino y tener hombres o mujeres desmovilizados como compañeros de trabajo:

 

5- Poco a poco se va aceptando que el actor armado pueda abandonar su lucha violenta para ingresar a la política

Desde el comienzo del Proceso de Paz, y bajo una constante pedagogía que trata de mostrarle a los colombianos que el fin del conflicto con las Farc implica, sobre todo, que dicho grupo armado ilegal abandonará las armas para ingresar al debate político colombiano como un actor legítimo, de forma paulatina los ciudadanos han comenzado a aprobar que se deben asegurar las garantías para su eventual participación política. 

Desde 2013 se puede evidenciar que poco a poco los colombianos incrementan su aprobación a que el Gobierno garantice la eventual participación política a desmovilizados de las Farc. Aunque en 2015 este apoyo no superaba el 26%, al menos fue 8 puntos porcentuales mayor al manifestado en 2013, cuando apenas se empezaba a desarrollo el Proceso de Paz. 

A esto podría añadirse que, a mayor nivel educativo, los colombianos más aprueban que la Guerrilla, al dejar las armas, se convierta en partido político, lo que indica un potencial reconocimiento a la legitimidad de estos actores desde la educación. 

Gráfica 5: Aprobación a que el Gobierno garantice la participación política a desmovilizados de las Farc, y aprobación por nivel educativo a que las Farc formen un partido político.

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